Todos vivimos nuestro propio infierno mientras buscamos nuestro paraíso.
Todos vivimos nuestro propio infierno mientras buscamos nuestro paraíso.
Esa incesante prisa por buscar, sin éxito, una explicación para todo me encontré con esta conclusión, a veces cuando veo el infierno ajeno me detengo y el mío parece miserable al lado del de cualquier vecino. Supongo que lo mismo les pasara a los vecinos.
Vivo un buen infierno, con ínfulas de purgatorio. Mis propios pecados, remordimientos y frustraciones me acompañan, así como los traumas y rencores.
Pero esta no es la historia de mi infierno, este es tu infierno:
Una familia trabajadora, un padre proveedor, una madre recia y distante, demasiados hermanos como para intimar con ninguno, todo parece ir en tu contra: acne, gafas de culo de vaso, altura de envidia pero delgadez de extremista.
Una soledad cargada de complejos y la necesidad incomplaciente de ser aceptado (porque siempre buscamos eso fuera de nosotros), llegaste a la calle muy joven, siendo un niño y jamás volviste a saber de ti.
Pero tu historia la sé bien, la sufro día a día de tu ausencia, hoy mi homenaje es a esa última conversación: ¿Qué seria de tu vida si tan solo alguien te hubiese amado más allá de su propio infierno?
¿Serias, un gran político? NO, seria ofender tu inteligencia
¿Serias, un gran matematico? Probablemente pero tu nobleza no te hubiese permitido limitarte a numeros y dejar atrás a la gente.
¿Serias, un medico reconocido? Lo dudo mucho, te faltaba la vanidad para eso.
Creo que hubieses sido muy grande, algo muy grande, pero nunca nada mas grande que lo que fuiste para mi.
Te amo.

