Esa
No la conocía bien, siempre había sido una completa extraña para mi, hoy la veía andar y caminar hacia mi con ese contoneo y me preguntaba: ¿Qué querrá esta?.
Alta, espigada, tierna e inteligente, eso era lo que siempre me habían dicho sobre ella.
Sabia que le conocían por conseguir siempre lo que se proponía, ahora se había propuesto una meta y al parecer la estaba consiguiendo.
Se acerco ante mí, se puso de frente, yo hipnotizada por mi reflejo en sus ojos no escuché bien lo primero que balbuceó luego empecé a escucharla y era sorprenderme por su discurso tan elocuente:
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Debes seguir adelante, nada debe detenerte, tus metas están claras y no debes permitir que un tropiezo tan tonto sea suficiente para acabar aquí. Tienes que reponerte y seguir adelante.
¿Quién era ella y porque me decía esto? ¿Cómo sabia las palabras exactas que necesitaba escuchar?.
Empecé a notar que mi reflejo en sus ojos se hacia mas vidrioso, y avise una lagrima saliendo de ellos. Era increíble verla llorar mientras me decía todo esto, sobretodo cuando yo lloraba a mares y desconsolada pero sin poder derramar una sola lagrima; soy incapaz de llorar, mis lagrimas hace años no resbalan por mis mejillas aun cuando me esfuerce por hacerlo solo para desahogarme, ni un golpe me hace llorar y este ha sido uno de los golpes más duros que me han dado.
No podía parar de decirme, era como una maquina repetidora:
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Tienes que levantarte, es duro, te duele, debes llorar y seguir adelante, no es esto lo que te hará perder la cabeza, no es esta situación la que te detendrá, eres grande y aunque llores y te sientas desolada tu seguirás adelante, no estas sola y tienes la responsabilidad ante quienes te apoyan y quieren de no desvanecerte.
Sus palabras taladraban mi corazón, en ningún momento ví su boca moverse pero si escuche sus palabras que poco a poco iban cosiendo la herida que tenia dentro. Era solo un golpe de muchos que he recibido y de muchos que recibiré pero en este había contado con un consuelo que jamás habría de esperar.
Ahora le veo diario, a veces acude despeinada y otras muy arreglada pero siempre tiene, y telepáticamente, una palabra para darme animo. A veces es dura otras condescendiente, pero siempre, siempre acertada. Parece conocerme de toda la vida. Puede ser que sea así.
Acudo a ella y a veces la encuentro, otras esta muy atareada siendo superflua y pasa de mi, sin embargo cuando la necesito, cuando en realidad la necesito nunca me ha fallado desde ese día.




Comentarios sobre Esa
hola
me ha gustado
me recuerda a mirarme en el espejo todos los días, con tus palabras
debería ponerme un ejercicio de ´30 diarios para levantarme como una grua y no andar cual gusano hasta que cae el sol
un saludo